Ganadores I concurso microrrelatos Ciudad de Utiel-modalidad juvenil

En la mañana del domingo 21 de mayo se procedió a la lectura del acta del fallo del jurado resultando ser el siguiente:

1º premio dotado con 60€, un lote de libros y un pase anual para el cine en Utiel para Sara Martínez Manzano de Baza (Granada) autora del microrrelato titulado: "Terror".

2º premio dotado con un lote de libros y un pase para el cine de verano en Utiel para Miryam Barrera Romero (Encinarejo de Córdoba-Córdoba) autora del microrrelato titulado: "Un amor inexistente".

3º premio dotado con un lote de libros para Lara Suarez-Mira Reija de A Coruña autora del microrrelato titulado: "No creo en lo imposible".

A continuación se incluyen los microrrelatos ganadores:

1º premio "Terror":
Abrió los ojos y su expresión lo reflejaba todo. Un absoluto terror le dominaba por completo. Constantemente se preguntaba como una palabra con tan sólo seis letras podía definir tal sentimiento. Su corazón se aceleraba hasta tal punto de no saber si seguía viva, sus ojos totalmente abiertos no conseguían ver nada con claridad, excepto el pánico que crecía dentro de ella.
Las palabras se agolpaban en su mente impidiéndole respirar, ¿Por qué tenía que sentir miedo? Intentaba buscar una solución ante todo este temor, pero sólo conseguía hacerlo infinito hasta el punto de convertirlo en una enfermedad crónica. Las manos le empezaban a temblar, su cuerpo entero empezaba a temblar.
Y de repente el horror lo inundaba todo. Un horror mucho más real y estremecedor que cualquiera que hubiera sentido antes. El horror de no ser feliz nunca más.

2º premio "Un amor inexistente":
Abrió los ojos y su expresión lo reflejaba todo, todo lo que había sentido por él y que seguía sintiendo, aunque hubiesen pasado ya cinco meses desde el accidente.
Sus ojos seguían transmitiéndole toda la ternura que habían compartido entre los dos. Le echaba de menos. Añoraba su sonrisa, sus caricias inesperadas, su poesía improvisada...
Detalles sin importancia hasta ahora.
Él se acercó lentamente a ella y, casi como un soplo de aire de primavera, la besó. Y ella volvió a sentir el sabor de los labios del chico al que había amado, y al que no había visto desde que él se estrelló con el coche, dejando demasiadas promesas de amor sin cumplir.
No quería volver a la realidad pero tampoco podía ignorarla pues en el fondo sabía que aquel beso habría sido un acto normal de enamorados si él, en realidad, no hubiese estado muerto.

3º premio "No creo en lo imposible":
Abrió los ojos y su expresión lo reflejaba todo. Tenía su rostro a menos de cuatro centímetros. Su olor le llegaba a las fosas nasales y para no olvidar jamás su fragancia lo inspiró. Se miraron a los ojos, unos preciosos ojos color miel en los que perderse era la mejor opción. Ojos como mares profundos que te llamaban a gritos. Dos mundos surrealistas que te invitaban con una mirada dulce a sumergirte. Cuando se separaron, por muy increíble que parezca, ella volvió a sonreír después de mucho tiempo. Una sonrisa pícara asomó a las comisuras de sus labios y se dibujó en su delicada cara. Él había logrado lo imposible. Estaba feliz de nuevo. La frase que había dicho antes de besarla tenía toda la razón: “no creo en lo imposible, por lo tanto, voy a conseguir que sonrías”.