Ganadores I concurso microrrelatos Ciudad de Utiel-modalidad adulta

En la mañana del domingo 21 de mayo se procedió a la lectura del acta del fallo del jurado resultando ser el siguiente:

1º premio dotado con 100€, un lote de libros y un pase anual para el cine en Utiel para Jesús Francés Dueñas de Madrid autor del microrrelato titulado: "Tinto de Verano".

2º premio dotado con un lote de libros y un pase para el cine de verano en Utiel para Alicia Belén Torres Muñoz de Almería autora del microrrelato titulado: "Aciago destino".

3º premio dotado con un lote de libros para Inocencio Javier Hernández Pérez de Santa Cruz de Tenerife autor del microrrelato titulado: "La calidad de un beso".

A continuación se incluyen los microrrelatos ganadores:

1º premio "Tinto de Verano":
Como surcos de un viñedo ondulaban sus sentimientos, lloró, rió y volvió a llorar al recordar aquella tarde de tonos tintos. Vestido rojo de vino mareante. Rica impresión física. Carnosa, con cuerpo y bien conjuntada. Revolución de taninos. Balsámica y brillante. Al trasluz, completamente transparente y sin impurezas. Puro vértigo denominación de origen. Solo mojarse los labios. Suave y amable en boca, castigo de borrachos y tentación de sobrios. Se arracimaron en un feliz maridaje como de tierra prometida. Rememora aún cómo rozaba con sus dedos suaves las uvas tiernas que eran para ella esferitas de oro. Mimaba los sarmientos como a hijos únicos. Pero al final de un verano triste, un granizo abstemio rompió sus copas y una helada inverosímil congeló su cosecha. No dijeron nada, solo se miraron en un adiós de vendimia estéril. Empeoraron con los años, se volvieron decrépitos y peleones. Les hubiera gustado envejecer juntos en barrica, pero encontraban agraz en los besos y un retrogusto a vinagre en el paladar. Él sabe a cartón de vino malo de mesa. Ella es agresiva y astringente. Ahora mezclan sus recuerdos con gaseosa para no dar positivo en los controles de alcoholemia.

2º premio "Aciago destino":
Como surcos de un viñedo ondulaban sus sentimientos, lloró, rió... Tan pronto una lágrima brotaba de sus ojos, como una sonora carcajada se dejaba escuchar en aquel vacío y frío habitáculo. Miles de emociones se apoderaron de él, mientras continuos fotogramas de su infancia invadían su mente. Este era el único bastión en el que podía refugiarse. Deambulaba entre aquellas cuatro paredes intentando aplacar sus nervios... El tiempo pasaba lentamente, y los segundos se hacían horas... No podía continuar así... Desconocía cuánto tiempo más le harían esperar. Tenía sus nervios destrozados y el alma quebrantada...
Solo le dieron un cigarrillo; para cuando éste se hubiera terminado, el largo cautiverio también vería su fin. Pidió que se lo encendieran. Fumárselo sería su postrera voluntad antes de abandonar aquel maldito lugar.
Se regocijaba con cada calada. Cerraba los ojos, retenía el humo y acto seguido lo expulsaba paulatinamente, mientras aquel lugar se iba cubriendo de humo... Una fina neblina fue robando la visibilidad, al igual que la verdad de lo ocurrido quedaba empañada por tanta mentira vertida.
De repente se abrió la puerta; fuertemente escoltado anduvo el corredor de la muerte, sabedor de que aquellos serían sus últimos pasos.

3º premio "La calidad de un beso":
Como surcos de un viñedo ondulaban sus sentimientos, lloró, rió, imaginó que el origen de todos los placeres habitaba en el corazón de una uva. Poco le importó constatar que las uvas sólo laten en el alma de los hombres, y que el alma de los hombres, es, a todas luces, invisible; como una mancha de carmín púrpura en una copa inundada de vino tinto.
El secreto de la felicidad, dijo él, es el amor contenido en una barrica, ya sabes, el tiempo nos convierte en Crianza, Reserva o Gran Reserva. Empezamos jóvenes, suele pasar que por entonces los fluidos saben a eternidad, a uno no se le escapa que en tiempos de fermentación somos sueños volátiles…
La calidad de un beso, dijo ella, se mide por la graduación de entusiasmo de las bocas participantes, salvo que en medio de ambos túneles carnosos, surja, súbitamente, un recuerdo:
sientes como explotan en tu boca, pacíficamente, moléculas de felicidad que buscan reencontrarse, como si estuvieran bailando al ritmo del silencio y nada importara, ni siquiera la denominación de origen de un beso imaginado.